CACD

LÍNGUA ESPANHOLA 2020
Modo de Visualização Pública: Você receberá feedback instantâneo, mas suas respostas não serão salvas. Faça login para salvar seu progresso.
Questão [ESPANHOL – 2020]Resumo
Texto Auxiliar 1

Abriendo puertas, cerrando heridas
A principios de octubre de 1938, Frida Kahlo se trasladó a Estados Unidos para preparar su primera exposición individual en la galería de Julien Levy en Nueva York. Se enfrentaba ahora a un nuevo reto, puesto que con anterioridad tan sólo había tenido la oportunidad de participar en algunas muestras colectivas. Sus relaciones con Diego no pasaban por el mejor momento, pero incluso así, éste se volcó a fin de que todo estuviese perfecto para su esposa. La puso en contacto con gente importante y le ayudó, incluso, a redactar la lista de invitados para la inauguración. A su vez, la galería realizó una gran campaña publicitaria, equiparable a la de una estrella de cine, mientras que varios artículos periodisticos y un anuncio en la revista Vogue aportaron su granito de arena. Su imagen estaba por doquier, fotografiada ante distintas obras. Una de éstas era Lo que vi en el agua o Lo que me dio el agua, lienzo en el que la artista mexicana desarrolló como nunca un lenguaje pictórico propio y recurrió a múltiples elementos de otros trabajos.
Para ella, significó un gran descubrimiento saber que existían personas interesadas en su pintura. Frida hasta entonces se había dedicado a su afición sin pensar en un hipotético público. Así se lo demostró durante aquel verano el actor estadounidense Edward G. Robinson, a quien Diego le vendió cuatro lienzos de su esposa al precio de 200 dólares cada uno. Para Frida, aquella venta fue algo sorprendente en su vida, pero saboreó por primera vez el dulce placer de sentirse independiente económicamente. Su presencia en Nueva York se convirtió en un acontecimiento social, y la exposición, abierta del 1 al 14 de noviembre, se saldó con un buen balance comercial. A pesar de su salud precaria, la noche de la inauguración su moral estaba lo suficientemente motivada como para poner un especial cuidado en su indumentaria, sabedora de que iba a encontrarse con la flor y nata de la sociedad neoyorquina.
La presentación del catálogo corrió a cargo de Andrés Breton; el hecho de que estuviera redactado en francés suscitó ciertas críticas. De las 25 obras expuestas, fueron vendidas la mitad, y la artista obtuvo, además, encargos de algunos de los visitantes, como por ejemplo de A. Conger Goodyear, entonces presidente del Museum of Modern Art de Nueva York. Éste se había entusiasmado con el cuadro Fulang-Chang y yo pero la artista ya se lo había regalado a su amiga Mary Schapiro. Por ello, le encargó la ejecución de una obra parecida para él, cuyo resultado fue al final un sorprendente Autorretrato con mono.
Tampoco desaprovechó Frida la ocasión de conocer a nuevas personas, e inició una aventura amorosa con el fotógrafo estadounidense, de origen húngaro, Nickolas Muray. Lo había conocido en México y era autor de una de las fotografías más famosas que se conocen de la pintora. Ella se abandonó a aquella relación con gran pasión y naturalidad, pese a lo cual siguió manteniendo contacto con su esposo. Sabía que su afecto por él era inquebrantable, pero ello no le impedía amar intensamente a otros hombres y mujeres. A pesar de las infidelidades, ella siempre sostuvo: "ser la mujer de Diego es la cosa más maravillosa del mundo. Yo le dejo jugar al matrimonio con otras mujeres. Diego no es el marido de nadie y nunca lo será, pero es un gran compañero". Por otro lado, también decía: "He sufrido dos grandes accidentes en mi vida: uno fue en autobús y el otro, Diego". Este tipo de contradicciones ilustran a la perfección la relación turbulenta que siempre mantuvo la pareja de artistas.
Durante su estancia en Nueva York, Frida asistió a una fiesta organizada por su amiga Dorothy Hale, una actriz y corista a la que había conocido en México. Casada con Garnier Hale, un pintor de retratos de la clase alta, su fallecimiento en un accidente automovilístico dejó inmersa a la desafortunada actriz en grandes dificultades económicas. Dorothy no podía mantener en modo alguno los exagerados derrotes pecuniarios que sostenía en vida de su difunto esposo, y se mantenía con los piadosos favores monetarios de sus amigos. En sus intentos por encontrar trabajo, a los a los 33 años la consideraban demasiado vieja para una carrera profesional. Acostumbrada a una vida fácil y al dinero, decidió suicidarse, no sin antes celebrar por todo lo alto su despedida anunciando a sus más allegados que "iba a dar inicio a un largo viaje". Aquella noche, Frida Kahlo se retiró pronto, porque (circunstancias del destino) al día siguiente tenía que empezar un retrato de la propia Dorothy. Sin embargo, la noticia de su muerte le llegó antes que tuviera tiempo de poner siquiera a punto su paleta de colores.
Pese a tan desgraciado suceso Clare Boothe Luce, la editora de la revista de moda Vanity Fair, le pidió a Frida que pintara igualmente el retrato de Dorothy Hale. Quería regalar el cuadro a la madre de Dorothy para que tuviese un bello recuerdo de su hija, aunque según otras versiones, fue la propia artista la que se ofreció a llevar a cabo la obra. El resultado no fue para la editora el esperado: Frida había optado en su pintura por una inversión cruel y había escenificado el suicido en las diferentes fases de la caída de lo alto del lujoso edificio de apartamentos de Hampshire House. Cuando Clare Boothe vio el lienzo, su primera tentación fue destruirlo: "nunca olvidaré el susto que me llevé cuando saqué el cuadro de la caja. Me sentía fisicamente enferma. ¿Qué había de hacer yo con este escalofriante cuadro del cadáver estrellado de mi amiga, con su sangre goteando por todas partes? No podía enviarlo de vuelta: a lo ancho del borde superior se encontraba un Ángel portando un estandarte desenrollando donde se decía en español que esto era "el asesinato de Dorothy Hale, pintado por encargo de Clare Boothe para la madre de Dorothy". Ni siquiera para mí más encarnizado enemigo le habria yo encargado pintar un cuadro tan sangriento, y mucho menos de mi desafortunada amiga". Finalmente, optó por la prudente solución de sobrepintar banderola y borrar parte de la inscripción inferior, para mantener alejado su nombre de aquel trabajo. Si Frida quería notoriedad, indudablemente la obtuvo pues la prensa mexicana se encargó de publicar la fotografia de su funesto lienzo.
Garcia Sánchez, Laura. Frida Kahlo. Tikal ediciones, D.F. 2008 (p.125-143), com adaptações.

Elabore un resumen, en lengua española, con su propio vocabulario, del texto "Abriendo puertas, cerrando heridas". El resumen deberá contemplar entre 35% y 50% del texto a ser resumido, con extensión máxima de 60 (sesenta) líneas. [valor: 25,00 puntos].