Los servicios exteriores en la era de la inteligencia artificial
Vivimos en un estadio de la sociedad de la información que un par de décadas atrás bien habría parecido ciencia ficción. En contexto de la cuarta revolución industrial, se ha venido dando una imparable cadencia de hitos tecnológicos y eventos, desde la miniaturización de componentes electrónicos, la invención y desarrollo de la telefonía móvil, los computadores de alta prestación, la entrada en operación de modelos de lenguaje expandido-LLM, pasando al inminente advenimiento de procesadores cuánticos, abren la posibilidad de automatización de operaciones altamente complejas en todo sector, el desarrollo de interfaces humano-tecnológicas pos-Neuralink y demás procesos de ese tenor.
Potencialmente, sin una gobernanza establecida, sin ciberseguridad, sin control ni parámetros éticos de desarrollo, la tecnología podría pasar de irruptora a disruptiva casi sin advertirlo y sobrados ejemplos tenemos de la vulnerabilidad aumentada que provoca la capacidad de generación digital de contenidos, la manipulación de los mismos, la potencialidad de afectar desde sistemas electorales hasta de defensa y seguridad nacionales.
Es notoria la habilidad de la IA para acceder y analizar masivas cantidades de información y arrojar resultados de síntesis y valiosas piezas informativas reformuladas, acotadas a usos específicos según demanda del usuario, como en el diplomático. La IA ha progresado en forma exponencial en muy poco tiempo, irrumpiendo en varios campos de las relaciones humanas, la sociedad y la política internacional, así en alto grado, viene cambiando la diplomacia tradicional hacia un nuevo paradigma de e-diplomacia, diplomacia digital y ciberdiplomacia. A pesar de los beneficios innegables de la IA, el contacto humano continúa siendo fundamental en ámbitos como la diplomacia, piénsese en atributos básicos de toda aproximación entre actores de las relaciones internacionales como la intuición, la empatía y la habilidad para comprender variaciones y matices culturales, muy difíciles si no imposibles de emular con y por IA.
Los servicios exteriores encaran como gran desafío la capacidad de comprender nuevos procesos de gran complejidad, indicadores de una nueva realidad global con proyecciones inestimables en cuanto al alcance de las transformaciones que producirá en breve plazo. La primera habilidad diplomática en juego es la de anticipación, a lo que la IA puede ofrecer como oportunidad y a los peligros que puede envolver su adopción sin miramientos. La fe ciega en la tecnología conduce a tecnocracia y a ceder inteligencia humana, rindiéndose a procesos automatizados y distantes en los que se pierde control. Y un área de política pública tan relevante como la de las relaciones internacionales, íntimamente ligada a principios de soberanía, cooperación y subsidiariedade, poco podría prosperar y mantenerse con el nivel de autonomía necesaria para honrar la función pública para la que fue diseñada al servicio de los Estados y sus sistemas intergubernamentales, si sucumbiera a dichos procesos.
Un nuevo paradigma de gobernanza digital se viene configurando con sucesivas aproximaciones desde lo normativo por parte de actores internacionales de primer orden, representativos de diversos sistemas legales. El debate de fondo es entre la utilidad de la tecnología y su neutralidad socio-política.
IA y diplomacia: las relaciones internacionales en la era de las tecnologías disruptivas. Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA). Internet: <www.sela.org> (con adaptaciones).
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